China amenaza?
(Trabajo de investigación que realicé en 2009 para la materia “Política Internacional en Asia oriental” del Master Estudios del Asia Oriental en la Universidad Oberta de Catalunya)

¿Qué consecuencias ha tenido el crecimiento de China para Japón y Taiwán? ¿Es China una amenaza económica para ellos o el gran motor de crecimiento regional?

Pekín se encuentra  en las primeras fases de su desarrollo económico como ya lo han hecho en otras etapas históricas otras grandes potencias. En los últimos tiempos muchos analistas, como profesor Augusto Soto[1], han puntualizado que China ya se dotó del marco doctrinal sobre el que apoyar una posible expansión del poder mediante la adaptación de doctrinas originadas en Alemania. Tal es el caso del término “shengcun kongjian”, similar al “espacio vital” o en alemán “Lebensraum”, recordadas como una dramática experiencia del pasado. Taiwán es considerada una provincia rebelde y puede verse afectada de plantearse esta vía geopolítica expansiva  China. Primero para asegurarse una esfera de mayor influencia de ser posible exclusiva, empezando por lo más próximo que en este caso es esta isla, donde convergen las rutas de transporte estratégicas de los mares orientales y por supuesto sus recursos energéticos. Otra sería la región de Asia oriental, incluyendo Corea del Sur y Japón, pero esta habría de ser atraída desde la órbita estadounidense a una esfera asiática que en la actualidad está muy cogestionada mediante instrumentos multilaterales exclusivamente regionales.

Esta situación podría llevar esta a Japón y Taiwán a un escenario de oportunidades y amenazas muy importante, que en el tablero internacional cada una de estas naciones deberá mover sus piezas para que China se convierta en  una amenaza económica o el gran motor su crecimiento regional.

¿Y en el ámbito político / diplomático?

China está ya recorriendo los denominados “tres círculos”, aunque oficialmente no lo reconozca. Se le llama así a la gradual expansión geopolítica que se verifica en cada uno de los círculos concéntricos de proximidad: Taiwán y los espacios marítimos adyacentes; Eurasia interior y la región de Asia-Pacífico. En cada una de estas áreas de interés e influencia política, China sigue consiguiendo sus objetivos con pragmatismo y con una clara conciencia de que todavía no dispone de los recursos necesarios para alterar los grandes equilibrios mundiales asentados sobre la hegemonía angloamericana.

En este último aspecto, un informe del Servicio de Investigación del Congreso estadounidense de 2006, declara que el crecimiento regional de China desde 2004 ha hecho que se convierta en el primer socio comercial para las tres otras mayores economías de la zona –Japón, Corea del Sur y Taiwán, incluso sobrepasando a los Estados Unidos. Indudablemente, esto genera una compleja red de interdependencia regional en la que los Estados Unidos están cediendo su lugar privilegiado.

¿Ha provocado China cambios internos en Japón y Taiwán? 

Podemos decir que en los comienzos del 2000 ya se ve que la influencia de China marcaba los ritmos políticos de Taipei de forma más directa. Taiwán salía de su burbuja especulativa de los noventa y la situación económica aun no estaba solucionada. Internamente la cuestión de la reunificación se llevó a un debate nacional a nivel político, donde sectores a favor de la reunificación adquirieron un poder significativo y donde incluso llegó a peligrar el status quo de la isla[2].

Taiwán fue un importante actor económico en China en términos de financiamiento  y de transferencia de tecnología en las últimas décadas. No olvidemos la importancia estratégica de Taiwán en el sector electrónico a nivel mundial. Pero el crecimiento de China de esta década ha provocado cambios internos importantes, especialmente a nivel político interno en Taiwán como dijimos y también condicionando el reconocimiento internacional como nación independiente apoyado por los Estado Unidos.

Con respecto a Japón la influencia china es histórica y siempre ha generado cambios internos en Japón. En el siglo XIX China había sido considerada como una potencia mayor en relación con Japón. Pero esto cambió cuando Meiji modernizó el archipiélago bajo el lema “fukoku kyohei” (“un país rico y un ejército poderoso”) mediante la “aplicación del espíritu japonés al conocimiento occidental” (Wakon yausai).

Esta situación no cambió al terminar la II Guerra Mundial y no supuso un retroceso de la superioridad china sobre Japón. Al contrario, la alianza con occidente y su espectacular milagro económico, ambos bajo el paraguas de la protección estadounidense, combinados con la declinante senda seguida por la China comunista, facilitó obtener pacíficamente lo que el Japón militarista no pudo por la fuerza de las armas. Las siguientes cuatro décadas de superioridad japonesa sólo se interrumpió, cuando desde finales de la década de los ochenta se estancó su economía, mientras China despegaba su crecimiento.

En la actualidad Tokio tendrá que acostumbrarse a convivir con su vecino gigante. El ajuste psicológico a esta nueva realidad no está siendo fácil para ninguna de las dos partes y esto esta generando cambios internos en la sociedad japonesa.

¿Se sienten, Japón y Taiwán, amenazados militarmente por la China? 

El hecho del “ascenso pacífico” de China es un desafío para el dominio geopolítico norteamericano. Se puede pensar que existen posibilidades de confrontación en las que se involucraría China por el solo hecho de aumentar su peso geopolítico[3].  La amenaza militar China a Taiwán se hizo más palpable desde la recuperación de Hong Kong (1997) y Macao (1999) ya que tiene pendiente de reconquistar esta isla para terminar la reunificación nacional. El 14 de marzo de 2005 se promulgó la Ley Anti-secesión y la continuidad del despliegue de fuerzas militares en la zona del Estrecho. El Estrecho que separa China continental de Taiwán es una de las zonas más militarizadas del planeta. Desde las pruebas de misiles en 1995 y 1996, con las que Pekín intentó sin éxito intimidar a los electores taiwanesas para evitar que eligieran a candidatos pro-independencia, la situación ha incluso empeorado con la decisión de compra de armas a Rusia por parte de China. Según escribía Soeren Kern[4] en su blog, cuando China aprobó esta ley Anti-secesión, reafirmando su ya antigua amenaza de recurrir a la fuerza militar en el caso de que Taiwán declare formalmente su independencia[5]. Esta situación beligerante podría llegar a descontrolarse e involucrar a China en un innecesario conflicto bélico con los Estado Unidos por Taiwán. Sin embargo, los dirigentes chinos son conscientes de la alianza americana, pese a las recurrentes dudas sobre la correcta interpretación del grado de compromiso de Washington. De todos modos China ha modernizado su ejército ante cualquier eventualidad que pueda surgir en el Estrecho de Taiwán, incluso con una intervención militar estadounidense. Para contrarrestar, la reacción de Taiwán se vio expresada a nivel financiero, afectando las inversiones de la isla en el continente[6].

Aunque el acercamiento es inevitable, no solo por la dependencia económica y financiera (especialmente en el sector de la electrónica) sino también a nivel humano. Existen muchos casamientos a ambos lados del estrecho, por no mencionar los más de 300.000 taiwaneses, en su mayoría empresarios y sus familias, que habitan en el área de Shanghai. La invitación al hombre de negocio taiwanés a invertir en el continente es promovido por el Partido Comunista Chino[7]. No olvidemos que también existen conflictos en la región marítima[8]. No por casualidad, en esa región hay indicios de la existencia de yacimientos de gas y/o petróleo. Aunque la postura de China es diplomática aceptando los foros regionales de arreglo de controversias.

Con respecto a la amenaza de China hacia Japón, Hugo Soto[9] propone revisar la percepción china de la visión histórica japonesa. El solo crecimiento de China durante las últimas décadas, combinado con el estancamiento de Japón y las dificultades experimentadas por otras economías de menor tamaño a consecuencia de la crisis de 1997 explican que, de hecho, Pekín se haya convertido el país mejor posicionado para desempeñar el papel de hegemónico regional, pero claro, con permiso de los Estados Unidos. Es aquí que nos planteamos la cuestión de la defensa. China interpreta de modo distinto lo que significa el orden defensivo en Washington o en Tokio. El pasado que China rechaza a su vez le sirve instrumentalmente, y Japón se encarga de mantenerlo e incluso reavivarlo porque en el imaginario colectivo parece también haber una necesidad de autoafirmación que retrotrae a la era previa, que incluye la brillante posguerra, y con la que se identifican parte de la clase política y el electorado. Todo esto en un escenario de necesidad de aprovisionamiento energético, ya que tanto China como Japón dependen de Medio Oriente en estos aspectos. Ya existen una hipótesis de conflicto en algunas áreas marítimas que ambos países se disputan y en la cual China esta explotando el recurso. Por otro lado, también Japón ayudó económicamente a China en su crecimiento dando financiamiento accesible, situación que ha cambiado en los últimos años.

La contención china con sus vecinos sudorientales, pieza básica de una más amplia estrategia de seducción regional, no ha evitado el caso de la controversia con Japón por las islas Diaoyutai/ Senkaku. La postura de Pekín haya sido más agresiva, en línea con el empeoramiento de las relaciones entre ambos países durante el mandato del anterior primer ministro japonés Junichiro Koizumi.

Ya históricamente Japón y China vivieron un periodo de entendimiento y complementación que fue hace siglos en el ápice de los períodos Tang en China y Nara en Japón. Ojala se repita.

 BIBLOGRAFIA

  1. Los Estados Unidos y el ascenso de China. Implicaciones para el orden mundial. Luis Francisco Martínez Montes,  Edita: CIDOB edicions Elisabets, 12 08001 Barcelona URL: http://www.cidob.org
  2. The Rise of China and Its Effect on Taiwan, Japan, and South Korea: U.S. Policy Choices  www.fas.org/sgp/crs/row/RL32882.pdf
  3. http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/744/Soto.pdf

[1] http://www.ub.edu/juliols/mostra_cv.php?IdProf=778&CodiCurs=75
[2] Véase Kessler, Gleen. “US Cautions Taiwan on Independence“. Washington Post, (22.04.04).
[3] Los Estados Unidos y el ascenso de China. Implicaciones para el orden
mundial. Luis Francisco Martínez Montes,  Edita: CIDOB edicions Elisabets, 12 08001 Barcelona
URL: http://www.cidob.org
[4] http://soerenkern.com/web/?page_id=42
[5] http://soerenkern.com/web/?p=30
[6] Hille, Kathrin “Straitjacketed: how Taiwan is evoking business ire by curbing deals in China”. The Financial Times (2.04.06). P. 11.     [6] www.fas.org/sgp/crs/row/RL32882.pdf  
 [8] Entre los más relevantes se cuentan las disputas por las islas Spratley (reclamadas, además de por China, por Vietnam, Filipinas, Brunei, Malasia y Taiwán), las islas Diaoyutai/ Senkaku (donde se enfrenta con Japón y Taiwán) y las islas Xisha (donde China se enfrenta Vietnam y Taiwán).
[9] http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/744/Soto.pdf
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