Confucio
(Trabajo de investigación que realicé en 2007 para la materia “Pensamiento y religión en Asia oriental” del Master Estudios del Asia Oriental en la Universidad Oberta de Catalunya)

Confucio y la doctrina confuciana. Introducción

Confucio concedió una especial importancia al estudio; era fundamental en su vida (Lun yu V, 27) y en su filosofía. Defendía el estudio con pasión:

 “Estudia como si nunca fueras a aprender bastante, como si temieras olvidar lo aprendido” (Lun yu VIII, 17)

Anteponía el estudio al linaje (Lun yu IV, 24) y lo consideraba una forma válida de jerarquizar a los individuos (Lun yu XVII, 2), de los que incluso hace una pormenorizada clasificación (Lun yu, XVI, 9).

¿Quién era Confucio?

Confucio, nombre según la interpretación latinizada, fue uno de los más importantes filósofos orientales. Los chinos lo llaman habitualmente Kongzi (Maestro Kong, 551-479 a.C.). Sus enseñanzas influyeron y aún perdura en China y siguen vigentes en otras zonas de Asia, como Taiwán y Corea.  

De una familia con escasos recursos económicos, Confucio nació al norte de China, provincia de Lu. Vivió durante la dinastía Zhou, época caracterizada por la decadencia en el orden moral y político.

En este contexto histórico es cuando Confucio da a conocer sus objetivos filosóficos: alcanzar el gobierno perfecto a partir de una moral política. Su pensamiento es fundamentalmente pragmático. Deriva de principios morales que son plasmadas en unas doctrinas éticas al servicio de un gobierno perfecto. Habla de “la ética de la virtud”, así conocida en la filosofía occidental.

Confucio no se presenta a si mismo como un fundador de una religión, ni de una escuela filosófica, ni nada parecido.

 “No he creado nada, me limito a transmitir (Lun yu, VII,1).

El confucianismo se trataba así mismo de una doctrina de letrados, de funcionarios. Aunque él no consiguió nunca un alto cargo como funcionario, le debemos la compilación de los más influyentes escritos de la Escuela de los Letrados.

Confucio no enseñaba una doctrina particular o personal, solo pretendía formar hombres de bien. Para ello, glosaba y memorizaba los textos antiguos, de los cuales obtenía ejemplos para que sus alumnos pudieran desarrollar sus cualidades morales. Así se conseguiría formar personas aptas para el servicio y la carrera política.

Contexto histórico y político

El confucianismo ha atravesado diferentes etapas: de sus inicios que abarcan desde la muerte de Confucio en el siglo II a.C, pasando por la época Han en la que se convierte en la doctrina oficial y finalizando con el neoconfucianismo de la dinastía Sung.

En la burocratizada sociedad china, el conocimiento de Los Cinco Clásicos, varias antologías de antigua literatura china, y Los Cuatro Libros, recopilaciones de enseñanzas de Confucio y sus discípulos, eran esenciales para la superación de los exámenes imperiales.

Uno de los denominados Cuatro Libros, es precisamente las Analectas (Dialogos) o Lun yu de Confucio. La fuente principal  para acercarnos al conocimiento su enseñanza es la recopilación de sentencias, anécdotas y conversaciones cortas del maestro y sus discípulos. Esta obra, compuesta de veinte libros breves, es el producto de varias conversaciones con generaciones de discípulos, como indica en pasajes donde se los nombran. Esta recopilación de enseñanzas del maestro fue probablemente editada por estos discípulos años después de su muerte utilizando los textos de Confucio, pero probablemente también con fragmentos procedentes de otras autorías.

Los libros restantes de esta literatura, denominada Cuatro Libros, es la recopilación que Confucio realizó sobre los libros canónicos más antiguos de la cultura china, Shijing y Shujing, el comentario sobre el Yijing y el escrito sobre los Anales de Primavera y Otoño. Toda esta literatura se la atribuye a Confucio, aunque tampoco hay certeza de ello ya que la enseñanza era oral y probablemente no haya dejado nada escrito.

Doctrinas confucianas

Analizaremos las doctrinas confucianas en base a los textos recopilados en las Analectas (Lun yu).

Uno de los aspectos fundamentales del Lun Yu es la importancia que se le da al estudio como lo dijimos al principio de esta presentación. En la primera parte del Lun yu dice:

 “ … Aprender y aplicar lo aprendido es un placer, ¿no es así? ….”

Esta importancia dada al estudio es indicativa de la perfectibilidad humana, es decir, de las posibilidades que tiene el hombre de acceder a la cultura aunque las condiciones de nacimiento no le favorezcan.

Confucio distingue varios tipos de hombres: el sabio (shengren) sería aquel quien tiene la sabiduría como cosa innata. Este no ha de estudiar; él es creador de cultura. El segundo tipo de hombre es el noble (junzi). Éste toma conciencia de su imperfección y se afana por aprender. Y por último el hombre vulgar o pequeño (xiaoren), es el que no se preocupa por aprender, ni siquiera cuando las cosas le van mal.

A pesar del reconocimiento que se le otorgaba, resaltando su figura, él no se consideraba un sabio, sino que se incluía en la segunda categoría de hombres, el noble.

También hace referencia en el Lun yu de los antiguos sabios de nacimiento y fundadores de la dinastía Zhou para recordarles a los de su tiempo que aunque cuando se estudia, se debe pensar; el pensamiento solo es ineficaz e incluso peligroso.

“Estudiar sin pensar es inútil. Pensar sin estudiar es peligroso” Lun yu, II, 15

Por ello, lo principal del pensamiento político de Confucio radica “en el gobierno por medio de la virtud”

Clasificación de las principales doctrinas confucianas

Con el objeto de estructurar el contenido de este trabajo, me basaré en la siguiente clasificación de las principales doctrinas confucianas presentes en la obra:

1.- “De”  la virtud moral, el sentido del deber, la rectitud, el bien común.

La palabra “de” designa originalmente el poder o la fuerza inherente a un hombre para la realización de su misión o su función. En chino, “de” tiene este sentido primario de poder, sobre todo como ‘poder moral’, ‘irradiación’ o carisma ‘’, y de aquí deriva su uso en el sentido de “virtud moral”.

“De”  es la columna vertebral del pensamiento confuciano:

“¿Son las virtudes algo lejano? En cuanto quiero ser virtuoso, inmediatamente alcanzo al virtud” (Lun yu, VII, 29). 

Es la “ética de la virtud”, aquello que hace al individuo elegir, ante una encrucijada moral, la virtud al vicio, el bien común al beneficio personal, el deber al provecho (Lun yu, VI, 3) y la bondad a la maldad (Lun yu, XII, 16).

Debido quizás a que es muy difícil mantener la rectitud, entonces el sentido del deber y la voluntad están presentes en la obra en:

“El general de un gran ejército puede ser vencido y apresado, pero la voluntad del más común de los hombres no puede ser doblegada” (Lun yu, IX, 25),

Del mismo modo que la virtud cívica (Lun yu, XIII, 19), la autoexigencia (Lun yu, XV, 14) y la firmeza (Lun yu, XIX, 2).

Políticamente concibe el “Gobierno por medio de la Virtud”. En el concepto de Confucio se refiere al gobierno por la  fuerza basada en la ley penal, y en los castigos y sanciones. Pero lo trascendental del este pensamiento es esperar que el gobierno enseñe a su gente a actuar correctamente, como consecuencia  de la virtud del gobernante.

“Gobernar con virtud es como la Estrella Polar en su sitio, alrededor de la cual todas las estrellas giran, en su homenaje” (Lun yu, II, 1)

Es importante para el buen gobierno, practicar el concepto de “wu wei”  o la inacción:

 “El hombre superior no se pone a favor ni en contra de nada en el mundo, sino que sigue lo que es justo” (Lun yu, IV, 10).

Se trata de actuar sin que las pasiones (Lun yu, V, 10) ni los deseos (Lun yu XI, 25) se interpongan en el curso natural.

2.-  “Ren” : es la benevolencia, la solidaridad, el amor a la humanidad que se manifiesta según Confucio como un ansia de conocimiento hacia los demás, por ello dice:

“No me entristecería si los hombres no me conocieran, pero si me afligiría si yo no conociera a los hombres” (Lun yu, I, 16).

En este sentido, las enseñanzas del Maestro reflejan la necesidad de la pedagogía (Lun yu, XV, 38) con respecto a quienes le rodeaban.

También numerosas sentencias nos hablan de la benevolencia:

“El maestro apenas hablaba del beneficio, pero sí que lo hacía de los mandatos celestes y de la benevolencia” (Lun yu, IX, 1),

La  puesta en práctica de esa benevolencia (Lun yu, XVII, 6), la dificultad de alcanzarla en su plenitud (Lun yu, XIV, 2) y su relación con los ritos (Lun yu, XII, 1).

El Ren confuciano no es un amor igualitario, sino que es graduado según los grados de proximidad. Por ello existe un grado de piedad filial llamado “xiao”, y tiene una presencia muy extensa en el Lun yu. No en vano se trata de un concepto clave para el confucianismo: el respeto a los padres.

 “Mientras está vivo el padre de alguien debe observarse la voluntad de éste. Cuando el padre muere, observaremos su conducta. Si durante tres años no se aparta en sus actos del camino trazado por su padre, podremos decir que tiene piedad filial” (Lunzu, I, 11)

También la piedad filial se traslada a todas las relaciones interpersonales, cuyas interacciones se basan en el respeto. Así:

“Yan Ping sobresalía en las relaciones interpersonales. Por mucho que durasen, él siempre mantenía el mismo respeto” (Lunzu, V, 16)

Y se convierte en elemento que estructura la sociedad en:

“Min Ziqian tiene verdadera piedad filial; todos hablan de él de la misma forma que lo hacen sus padres y hermanos” (Lun yu, XI, 4).

A nivel político Confucio habla de la piedad filial, en una transposición al gobierno, como una forma de hacer política similar al ejercicio de la virtud en las relaciones familiares:

“… Si practicas la piedad filial, eres cariñoso para tus hermanos y pones en práctica estas cosas en familia, ciertamente estarás gobernando” (Lun yu, II, 21).

Por otra parte, “Ren” incluye una serie de virtudes más concretas:

Shu: es la indulgencia pues “La doctrina del maestro sólo consiste en ser leales y en perdonar a los demás” (Lun yu, IV, 15).

Zhong: en ella vemos manifestada la lealtad (Lun yu, XII, 23), la honestidad y la sinceridad.

 “No se cómo puede darse un hombre sin sinceridad” (Lun yu, II, 22).

Xin: aquí hace referencia a la fiabilidad y fidelidad

“El hombre superior pone sus palabras en práctica antes de decirlas y después habla de acuerdo con sus acciones” (Lun yu, II, 13), el ser fiel a la palabra dada (Lun yu, IV, 22), y acompañarla con los actos (Lun yu, III, 12).

Li: se refiere a las formas, los ritos, las etiquetas y la actitud mental. Con Li según la doctrina confuciana, la actitud mental correcta conduce al comportamiento adecuado:

Si el hombre superior no es serio, no inspirará respeto y su aprendizaje no será sólido” (Lun yu, I, 7)

 “Confucio nunca cantaba el mismo día que había llorado” (Lun yu, VII, 9).

Este concepto está intrínsecamente relacionado en el concepto de etiqueta, con gravedad y prudencia en las formas como vía para el perfeccionamiento moral (Lun yu, I, 7), aunque la cortesía también tuviera sus límites:

“Las palabras untuosas, el semblante complaciente y la cortesía excesiva son cosas de las que Zuo Qiuming se hubiera avergonzado” (Lun yu, V, 24).

En lo que se refiere a los ritos, en el Lun yu nos hablan de cómo practicarlo tanto a nivel particular (Lun yu, III, 4), como para el gobierno del estado:

“El que pueda gobernar un estado mediante la suavidad que dan los ritos no tendrá dificultades” (Lun yu, IV, 13),

En el libro X del Lun yu está enteramente dedicado la etiqueta y los ritos.

Yi: aquí se manifiestan la justicia y la equidad.

“El hombre superior está centrado en la justicia, el hombre vulgar en el beneficio” (Lun yu, IV, 16), pues “Ver la justicia y no hacerla es cobardía” (Lun yu, II, 24).

Finalmente, hace referencia al conocimiento (Lun yu, VII, 27) y a la prudencia “Los que tienen cuidado se equivocan pocas veces” (Lun yu, IV, 23).

Conceptos religiosos en la doctrina confuciana

El mandato del cielo denominado “tianming” hace referencia al orden natural de las cosas y también al destino, lo que el Cielo predetermina para cada uno de nosotros. El destino es aquello que, según Confucio, sólo se conoce a partir de los cincuenta años de edad (Lun yu, II, 4). En cualquier caso, el concepto de predestinación está presente en numerosas versos del Lun yu, puesto que:

 “… Vida y muerte están marcadas, la riqueza y los honores dependen del Cielo” (Lun yu, XII, 5). Quizá sea éste uno de los pocos elementos religiosos presentes en la doctrina ética confuciana.

Conclusiones

Esta doctrina confuciana ha sido considerada como algo más que una religión. Aunque si la consideremos como tal, podría definirse como una organización social basados en esquemas morales, ya que la virtud ha sido el elemento más sobresaliente de la misma.

Podríamos llegar también por nuestros propios medios a este razonamiento llevados por el pensamiento confuciano, dado que el mismo otorga una gran importancia a la virtud, y que  radica en que a través de la moral adecuada se mantiene la estructura social: persona, familia, estado, humanidad.

Como vimos también, en esta doctrina las interrelaciones personales se establecen según niveles de autoridad, ya sea en el ámbito de estado como en el familiar.

Con la enseñanza de la virtud, Confucio intenta conducir a las personas hacia el buen camino, con la moral como brújula que guía el comportamiento correcto.

En síntesis, como lo indicamos anteriormente, la conducta ética  derivada de esta doctrina, se lleva a cabo, a través de la práctica de la benevolencia y la solidaridad, la lealtad, la compasión, la fiabilidad, la equidad, la rectitud y la piedad filial.

 

“Ji Wen Tsu pensaba tres veces antes de actuar. Cuando Confucio lo supo, dijo: “Bastaba con dos”. (Lun yu, V, 19)

Ji Wen Tsu: funcionario del estado de Lu. 

Referencias bibliográficas:
Apuntes del curso “Pensamiento y religión en Asia Oriental” UOC, Antoni Prevosti i Monclús.
Confucio. Lun Yu: reflexiones y enseñanzas. Traducción del chino, introducción y notas de Anne-Helene Suárez. Barcelona: Kairós, 2002
 
Confucio. “Analectas”. Traducción, introducción y notas de Joaquín Perez Arroyo. Barcelona: Paidós, 2002
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