Japón imperialista S.XX
(Trabajo de investigación que realicé en 2007 para la materia “Historia del Asia oriental: siglos XIX y XX ” del Master Estudios del Asia Oriental en la Universidad Oberta de Catalunya)

Aspectos más destacados del nacionalismo político japonés en los años 20-30. ¿Qué motivos justifican una expansión imperialista?. ¿Tenían fundamento?.

El militarismo Meiji se vio reflejado en el ataque a la flota rusa en 1904. Este fue el inicio de las acciones bélicas que habían desencadenado la perdida de territorios conquistados en 1895, como la península de Liaodong en Manchuria en manos de los mismos rusos. Los rusos habían adquirido concesiones ferroviarias en esa zona y estaban penetrando por el norte de Corea, territorio que los japoneses consideraban propios. Los alemanes ya habían conquistado Shandong, los franceses Cantón, y los británicos varios puertos sobre la costa. Todo esto justificó la necesidad de una expansión imperialista. Como vemos en el mapa del DOCUMENTO 5, toda este área era considerada como un “anillo de Seguridad” para los japoneses. Esta acción bélica es considerada por occidente como la antesala de la Primera Guerra Mundial ya que, al igual que Pearl Harbor, no se creía tendrían la valentía de reaccionar así.

La década de 1920 fueron los mejores tiempos para los japoneses[1]. La Primera Guerra Mundial, que se desarrollaba en lejanos países, había sido muy positiva para ellos ya que construían barcos, exportaban tejido, material ferroviario y maquinarias industriales. Su economía crecía y así también sus grupos industriales como Mitsubishi y Sumitomo. La alianza que los japoneses habían hecho en 1902 con Gran Bretaña, había sido muy positiva, ya que siendo aliado, Japón pudo extender su imperio apoderándose de las posesiones alemanas en China y Pacifico Sur.

Situación política: los últimos años de Meiji habían pasado. Los viejos patriarcas habían muerto o eran demasiados débiles políticamente. El emperador Taisho, Yoshihito, era un hombre de pocas luces. Incluso su hijo Hirohito, los sustituyó en 1922. Por primera vez el primer ministro no era un antiguo burócrata sino un político. Fue una época tumultuosa, plagadas de revueltas estudiantiles y rebeliones en las calles,  muy rica culturalmente, donde todas las corrientes modernas occidentales se concentraba en el Tokio de la era Taisho. Se consiguieron el sufragio universal, la liberación de los parias discriminados y los derechos de la mujer. Pero esto solo duro esa década.

Aspectos destacados del nacionalismo japonés: Ya entrado los 30, el poder de la corte imperial y el aparato militar cambió el panorama. La corriente nacionalista, que nació en 1905 con el fin de la guerra ruso-japonesa, había llamado a continuar la guerra mientras la bandas tocaban marchas militares, se entonaba el himno nacional, y se daba vivas al emperador. Cuando los gobiernos mandan sin representación popular o ni siquiera su consentimiento, una forma de rebelión consiste en ser más nacionalista que los gobernantes[2]. Una formula repetida en Asia oriental. En resumen, ya como había sucedido a comienzo de siglo, el nacionalismo volvía a justificar la sed imperialista de los japoneses. El extracto del artículo periodístico del DOCUMENTO 4, muestra resumidamente el espíritu del pensamiento nacionalista, en su creencia de superioridad de raza y en el rechazo de influencias extranjeras.

 Reflexión final: clima político de los años 30, ¿existía un margen de maniobra real para unas actuaciones de talante menos agresivo e imperialista?

Tras la captura de Manchuria en 1931 había regresado a Japón el clima de turbulencia de los tiempos del tratado de 1858. Para los japoneses las acciones militares en Manchuria no eran consideradas una guerra, pero aún así las batallas en el norte de China continuaron hasta 1937 que se expandieron a otras zonas del ese país. Todo derivó en 1941 en un conflicto más amplio cuando Japón atacó los Estados Unidos y los territorios coloniales en 1941 iniciando la Guerra del Pacífico.

Estas acciones de guerra claramente estaban ligadas al clima político interno de Japón e influyó en las decisiones de los conflictos bélicos. Seguramente pudieron haber tenido un margen de maniobra real con actuaciones menos agresivas e imperialistas, pero esto no coincidía con la estrategia internacional delineada en ese país, inmerso en luchas intestinas. La finalidad de los políticos japoneses era crear un orden internacional en Asia oriental dominado por Japón que sustituyera al que, según ellos, occidente había ideado en el siglo XIX para su propio beneficio[3].

Por esos tiempos eran común los asesinatos e intentos de golpes generado por “patriotas” que quería limpiar a Japón de la corruptela occidental  que envenenó la sociedad desde la Restauración de Meiji, y que buscaban la riqueza y la fuerza a partir de un concepto nacional. Dando una interpretación occidental, así como Alemania e Italia rechazaba la democracia parlamentaria, los sucesos de Japón se los podría etiquetar como “fascistas”. Pero Japón no tenía un líder carismático, ni un sistema político unipartidista, ni destruyó las instituciones establecidas. Si existen algunas semejanzas en algunos aspectos. El politólogo y filósofo político japonés Maruyama Masao[4] describió lo que sucedía en Japón como “fascismo desde arriba” debido a la dependencia que tenias los dirigentes de los sectores militares y burócratas. El mayor problema eran los militares en la política. Existía una rivalidad entre el ejercito y la marina, con facciones de ambos bandos compitiendo por el poder, realizando alianzas que terminaban en confusas relaciones entre oficiales, burócratas y políticos. Desde este punto de análisis podemos decir que el talante de la impronta militar podría haber sido menor, se desvanece. La política japonesa en esos tiempos era tradicionalista: se buscaba la autoridad divina imperial y una única política nacional  (kokutai[5]) era lo que justificaba la expansión y lo consideraban una “misión” cultural y racial. Esto lo podemos ver en el DOCUMENTO 3, un poema aparecido en el periódico japonés Yomimuri. El revisionismo histórico después de finales de la guerra, ha interpretado no ya como una confrontación que se libraban como la pugna entre una vía japonesa y otra extranjera, sino más bien como pugnas entre ideologías, que era así como lo veían los patriotas japoneses.


[1] “La creación de Japón, 1853 – 1969, ”  cap.2-3 , Ian Buruma
[2] “La creación de Japón, 1853 – 1969, ”  cap.2-3 , Pag. 7, Ian Buruma
[3] W.G. Beasley (1995) Historia contemporanea de Japón. Madrid: Alianza (Pag. 260)
[4] http://www.independent.co.uk/news/people/obituary-masao-maruyama-1311059.html
[5] http://www.encyclopedia.com/doc/1O101-Kokutai.html
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